Desarrollo

Bebés de alta demanda: ¿qué son niños de alta demanda?

Cuando nació mi hija, jamás me imagine que sería una niña de alta demanda, nunca había escuchado ese termino, no sabía lo que era.

Fueron pasando lo meses y lo primero que empece a notar fue que mi hija casi no dormía en el día, mientras niños de su edad hacían siestas de dos horas mi hija dormía veinte minutos y en brazos y en la noche se despertaba muchísimo, una noche llego a despertarse cada cuarenta minutos.

Ahora tres años después recuerdo esos días largos y esas noches que pasaba prácticamente sin dormir, tenía una niña de alta demanda y no lo sabía.

Cuando mi hija cumplió un año y medio mi esposo y yo decidimos matricularla en clases de natación y también de ballet, según nosotros para que gastara energía y durmiera mejor, en la primera clase de ballet la profesora de hija me pregunto si Amanda era una niña de alta demanda, y yo le dije no se, pero ella es energía pura.

Apenas llegue a la casa, empece a buscar en internet información al respecto, cual fue mi sorpresa, mi hija tenía todas las características de una niña de alta demanda.

Me hubiera encantado saber que mi hija era de Alta Demanda en sus primeros meses de vida, hubiera entendido muchas cosas y me hubiera preocupado menos>

Muchos de nosotros como padres vemos que nuestros hijos se comportan muy diferente a niños de su misma edad y nos cuestionamos si nuestros hijos serán «normales».

Recuerdo que lo que más me preocupaba era que Amanda durmiera tan mal, mientras niños de su misma edad dormían dos horas en el día, mi hija dormía veinte minutos y dormía en brazos, nada de cuna o sillita para dormir, era realmente agotador.

Por eso en este artículo te voy a dar algunos tips que me han servido con mi hija y todas las características de niños de alta demanda.

¿Cómo saber si tu hijo es uno de ellos?

Muy fácil, demandas constantes de atención, nada parece consolarlo, no sabe entretenerse solito, les cuesta muchísimo dormir y nos tiene agotados.

Un niño de alta demanda tiene, entre otras características, unos padres a menudo desbordados y que no saben muy bien como actuar ante las constantes demandas de su hijo.

Padres que, a menudo, se sienten incomprendidos o que se preguntan si su hijo es “normal”.

Un niño de alta demanda es un niño completamente normal. No le pasa nada. No es caprichoso o malcriado. Simplemente nos necesita más, y nos lo hace saber.

¿Qué son niños de Alta Demanda?

William Sears es un pediatra estadounidense padre de cuatro hijos. Acuñó el término “bebé de alta demanda” tras el nacimiento de su cuarta hija, que debió desbordarlo totalmente.

Al parecer era una niña que exigía mucha atención y nada parecía consolarla, que mamaba con frecuencia, no quería estar solita y que, básicamente, exigía más cuidados y recursos que sus otros tres hermanos.

¿Qué le pasaba a la cuarta hija del Dr. Sears? Básicamente, nada. Simplemente que tenía lo que en Psicología se llama Temperamento Difícil. Como este término puede tener connotaciones negativas o peyorativas, él eligió otro más amable : Niño de Alta Demanda.

El Dr. Sears tuvo 5 hijos y cuando tuvo a la última hija sintió que ella era diferente a los demás niños, ya que se comportaba de modo distinto a lo que habían hecho sus otros hijos, y los métodos que funcionaban con los otros no funcionaban con ella.

Características de los bebés de alta demanda

¿cómo saber si tu hijo es uno de ellos?

  • Intensos: ponen energía en todo lo que hacen, al llorar, al comer, al reír, al protestar. Parecen siempre tensos, siempre necesitando un poco más de nosotros.
  • Hiperactivos: y no en el sentido del trastorno, sino como característica. Son niños con una mente siempre atenta, como pidiendo estímulos continuamente, esos bebés que tienen que estar en brazos, y con mamá o papá moviéndose, para que así estén recibiendo constantemente información del exterior.
  • Absorbentes: demandan contacto, cariño, juego, brazos, y cuando ya parece que lo tienen todo, vuelven a la carga a pedir un poco más; y luego un poco más y siempre quieren más.
  • Se alimentan a menudo: para ellos, comer no es solo recibir alimento. La succión les calma y tranquiliza y por eso comen de manera frecuente, incluso por las noches.
  • Exigentes: cuando consideran que necesitan algo, lo piden para ayer. Son urgentes, no aceptan la negación y no suelen aceptar alternativa.
  • Se despiertan a menudo: se despiertan a menudo, tienen un sueño ligero, y no suelen aceptar el sueño en soledad, en ningún momento del día. Las siestas las hacen en brazos o en portabebé y por las noches necesitan contacto casi continuo, con múltiples despertares cada noche.
  • Insatisfechos: parecen no estar nunca contentos con lo que tienen o consiguen, y los padres acaban preguntándose aquello de «¿Y ahora qué?».
  • Impredecibles: suele pasar que cuando los padres ya han encontrado las respuestas y parece que todo toma un cauce, aparecen nuevas preguntas y esas soluciones ya no sirven.
  • Hipersensibles: se sobresaltan fácilmente con los ruidos, les molesta cuando pierden el control del entorno. Reaccionan de manera exagerada a malestares físicos y emocionales, y lloran a la mínima molestia.
  • Necesitan el contacto continuo: brazos, muchas tomas de leche, contacto por la noche, porteo, son estrategias que se suelen utilizar, porque no saben vivir sin el cuerpo de su madre.
  • No se calman por sí solos: es cierto que casi ningún bebé sabe calmarse solo, pero a menudo son capaces de quedarse dormidos estando tranquilos, los bebés de alta demanda no lo hacen. Es como si no superan relajarse de ninguna manera y siempre necesitaran la ayuda de los padres para ello.
  • Sensibles a la separación: no aceptan a otros cuidadores, y a menudo ni siquiera aceptan al padre. Las madres y padres suelen explicar que es como si vivieran un periodo de angustia de separación inacabable.

¿Porque es importante saber si nuestro hijo es un bebé de Alta Demanda?

Antes de nada debemos saber:

No se trata de etiquetar a los niños, sino de entenderlos.

A menudo los padres nos sentimos desbordados, cuestionados, o incluso culpables de que nuestro hijo no duerma de un tirón, de que nos pida pecho cada media hora, o de que necesite nuestra atención constante. 

Parece que estamos haciendo algo mal, o que los tenemos demasiado consentidos o malcriados.

Y tal vez, simplemente, es que cada niño es un mundo, y que algunos tienen una personalidad distinta a otros y por tanto necesidades diferentes.

Un bebé de alta demanda será un niño de alta demanda, por eso debemos estar informados y preparados.

Mi hija ya tiene tres años y en el proceso vamos aprendiendo mucho, me ha funcionado demasiado canalizar su energía, le pongo música y a bailar un buen rato eso le ayuda muchísimo, la pone de muy buen humor y le baja las revoluciones.

También si puedo la llevo a caminar. Si tienen un parque cerca también es buena idea llevarlos a que corran y brinquen bastante, y gasten esa batería extra que tienen.

Siempre debemos estar muy pendientes de ellos, por dos razones principalmente. Al ser niños de Alta Demanda necesitan mucho de nosotros.

De echo son niños que no se entretienen solos y necesitan jugar muchísimo con sus padres o cuidadores y dos porque no miden mucho el peligro y son bien arriesgados.

Y por último ellos crecen y van cambiando muchas cosas, para los que se preguntan si mi hija ya duerme bien, gracias a Dios mi hija ya duerme bien, duerme con mi esposo y conmigo.

Eso fue gracias a un blog que leí sobre niños de alta demanda y decía que estos bebés necesitan el contacto físico más que el resto de los niños y duermen mejor si duermen con sus padres, lo intentamos y nos funciono.

Ya en algunas ocaciones también logro que se entretenga solita, es una niña muy inteligente, muy activa y muy cariñosa.

¿Qué podemos hacer para llevarlo mejor?

  • Asumir la realidad es integrar lo que nos está sucediendo y lo que nuestro hijo es. Puede resultar complicado, pero es lo que nos va a permitir avanzar a todos y seguir en una dirección correcta.
  • Acompañar en lo emocional. dando afecto, expresando nuestras emociones y trabajándolas.
  • Responder a las demandas. es mejor responder a las llamadas de nuestro hijo, ya que no son un capricho, sino que son sus necesidades.
  • Establecer una rutina y una base segura le dará herramientas para anticipar situaciones y comportamientos ante ciertas preguntas o cuestiones.
  • Estar calmados nuestra calma puede ser una guía para ellos. Ya sabemos que los niños son reflejos de sus padres, y los niños de alta demanda no son menos.
  • La paciencia la paciencia nos cuesta a todos, ya que es imposible ser pacientes a todas horas, puede ser una buena ayuda practicar deporte o dedicarnos unas horas a nosotros mismos para realizar algo que nos haga desconectar y nos permita coger fuerzas.
  • Una actitud positiva tanto para las familias con un hijo con alta demanda como para las que no. Si nos enfrentamos con positivismo, daremos cada día nuevas oportunidades de cambio y mejora.

Así que animo, son niños completamente normales, no le pasa nada. Simplemente nos necesitan más, y nos lo hacen saber y nunca nos vamos a sentir mal por dedicarles tiempo a nuestros hijos, de echo considero que es el tiempo mejor invertido.